Las asimetrías de fuerza en el hombro de los nadadores competitivos varían tanto en magnitud como en dirección según la velocidad angular a la que se evalúen, lo que significa que una sola prueba isocinética puede no capturar el cuadro completo de los desequilibrios musculares que afectan la propulsión y la coordinación en el agua.
Qué se estudió: hombro, isocinética y asimetrías en nadadores competitivos
El estudio reclutó a 21 nadadores competitivos y evaluó las asimetrías de torque pico en cuatro movimientos del hombro: rotación interna, rotación externa, flexión y extensión. Todos los movimientos se midieron en condiciones concéntricas utilizando un dinamómetro isocinético a dos velocidades angulares distintas: 60°/s (3 repeticiones) y 180°/s (20 repeticiones). Las métricas principales fueron el torque pico (fuerza máxima registrada durante el movimiento) y el índice de asimetría, que cuantifica la diferencia de rendimiento entre el hombro dominante y el no dominante. El diseño fue transversal, es decir, se tomaron las mediciones en un único momento, sin intervención ni seguimiento longitudinal.
Qué encontraron: la velocidad angular cambia la magnitud de las asimetrías
Los resultados revelaron diferencias significativas en la magnitud de las asimetrías según la velocidad de evaluación en dos movimientos concretos:
- Rotación interna: el índice de asimetría fue de 16,86 a 60°/s frente a 9,86 a 180°/s (p = 0,007), es decir, casi el doble de asimetría a la velocidad más baja.
- Flexión: el índice fue de 12,06 a 60°/s frente a 7,35 a 180°/s (p = 0,008), una diferencia también estadísticamente significativa.
Además de la magnitud, los investigadores analizaron la consistencia de la dirección de las asimetrías entre ambas velocidades, es decir, si el hombro que resultaba más fuerte a 60°/s seguía siendo el más fuerte a 180°/s. El nivel de acuerdo entre velocidades fue de moderado a sustancial (Kappa: 0,40 a 0,69), lo que indica que la dirección de la asimetría no siempre se mantiene constante al cambiar la velocidad de evaluación. En términos prácticos, esto significa que el hombro identificado como dominante en una prueba lenta no necesariamente es el mismo que aparece como dominante en una prueba rápida.
Qué significa para el entrenamiento: evaluar bien antes de corregir
La velocidad de evaluación importa y no es un detalle menor
El hallazgo más relevante para la práctica es que evaluar solo a una velocidad angular subestima o sobreestima las asimetrías reales. Un protocolo isocinético a 60°/s puede mostrar índices de asimetría considerablemente mayores en rotación interna y flexión que uno a 180°/s. Si un preparador físico o fisioterapeuta decide si un nadador necesita trabajo correctivo basándose únicamente en pruebas lentas, podría estar reaccionando a desequilibrios que se reducen notablemente a velocidades más funcionales, o viceversa. Por ello, conviene incluir al menos dos velocidades angulares en la evaluación isocinética del hombro del nadador.
Movimientos prioritarios en la evaluación: rotación interna y flexión
La rotación interna y la flexión fueron los movimientos que mostraron diferencias significativas entre velocidades. Estos movimientos son especialmente relevantes en natación porque participan directamente en la fase de tracción y en el ciclo de brazada. Un desequilibrio no detectado en rotación interna puede asociarse, aunque no de forma causal en este estudio, con ineficiencias propulsivas o con una mayor tensión sobre las estructuras del manguito rotador. Se recomienda prestar especial atención a estos dos movimientos cuando se diseñen baterías de evaluación o programas de fuerza compensatoria.
Programas individualizados, no recetas universales
Los autores destacan que comprender las asimetrías musculares de cada nadador permite desarrollar programas de entrenamiento específicos e individualizados para corregir desequilibrios de fuerza. Esto tiene implicaciones directas para la planificación:
- Antes de prescribir trabajo correctivo de hombro, conviene evaluar a cada nadador en múltiples velocidades para identificar si el desequilibrio es consistente o dependiente de la demanda de velocidad.
- El trabajo de fuerza compensatoria debería orientarse no solo al hombro más débil en términos absolutos, sino al patrón de asimetría que se reproduce en las condiciones más cercanas a las demandas reales de la natación, donde los movimientos ocurren a velocidades más elevadas.
- La dirección de la asimetría (qué hombro es más fuerte) no siempre se mantiene entre velocidades, por lo que no conviene asumir que el hombro dominante funcional coincide con el hombro dominante en pruebas lentas.
Integración con la técnica de natación
Las asimetrías de fuerza en el hombro pueden manifestarse como diferencias en la propulsión entre brazos, alteraciones en la coordinación o compensaciones posturales que incrementan la resistencia hidrodinámica. Aunque este estudio no midió variables biomecánicas en el agua, los autores señalan que las asimetrías musculares pueden impactar tanto en la eficiencia propulsiva como en la coordinación del movimiento durante la natación. Los entrenadores de técnica pueden usar los datos de evaluación isocinética como información complementaria para interpretar desequilibrios que observan en el análisis de la brazada, pero deben evitar establecer relaciones causales directas sin datos que lo respalden.
Precauciones en la aplicación práctica
Es importante no extrapolar estos resultados más allá de lo que el estudio permite. La muestra fue de 21 nadadores competitivos evaluados en un momento puntual, sin seguimiento posterior ni intervención. No se puede afirmar que corregir estas asimetrías mediante entrenamiento mejore el rendimiento o reduzca lesiones, ya que eso requeriría estudios longitudinales con grupos de intervención y control. Tampoco se especificaron en el resumen características detalladas de la muestra como edad, sexo, especialidad o nivel competitivo, lo que limita la transferencia directa de los datos a poblaciones específicas.
Limitaciones del estudio
El diseño transversal impide establecer relaciones causales. La muestra de 21 nadadores es relativamente pequeña y no se describen en el resumen variables como la especialidad de nado, el rango de edad exacto o el nivel competitivo de los participantes. Además, el estudio se centró exclusivamente en mediciones isocinéticas en tierra, sin correlacionar los resultados con parámetros biomecánicos en el agua. El nivel de acuerdo en la dirección de las asimetrías, aunque estadísticamente analizado con el coeficiente Kappa, fue solo de moderado a sustancial, lo que refleja una variabilidad real que no debe ignorarse.
Conclusiones aplicables
- Evaluar las asimetrías de hombro en nadadores a una sola velocidad angular puede ofrecer una imagen incompleta o distorsionada de los desequilibrios musculares reales.
- La rotación interna y la flexión son los movimientos donde la magnitud de la asimetría difiere más entre velocidades lentas (60°/s) y rápidas (180°/s).
- La dirección de la asimetría (qué hombro es más fuerte) no siempre se mantiene entre velocidades, con niveles de acuerdo de moderados a sustanciales.
- Los programas de fuerza compensatoria deben basarse en evaluaciones multivelocidad e individualizadas, no en protocolos genéricos de una sola condición.
- Este estudio no establece una relación causal entre asimetrías de hombro y rendimiento o lesiones en natación; son necesarios estudios longitudinales para confirmar ese vínculo.


