En nadadores paralímpicos de élite con discapacidad física unilateral, la asimetría en la coordinación de brazos aparece aproximadamente el 83 % del tiempo —sobre todo a velocidades elevadas— y se asocia con el lado de la respiración preferencial en cerca del 53 % de los casos, mientras que la sincronización entre brazos y piernas se mantiene mayoritariamente simétrica. Comprender este patrón resulta clave para que entrenadores y preparadores físicos diseñen intervenciones técnicas más precisas y respetuosas con las adaptaciones funcionales propias de cada nadador paralímpico.
Qué se estudió: nadadores paralímpicos de élite en crol a velocidades progresivas
El estudio analizó a once nadadores paralímpicos de élite con discapacidad física unilateral. Todos ellos realizaron una prueba de diez repeticiones de 25 metros en crol, con velocidad incremental a lo largo de las repeticiones. El diseño permitió observar cómo evolucionaba la coordinación motora a medida que aumentaba la exigencia de velocidad.
Para registrar el movimiento, se empleó un sistema de vídeo multicámara combinado con cinco unidades de medición inercial (UMI). Con estos instrumentos se identificaron las fases de brazos y piernas, y se calcularon dos variables principales: la simetría de la coordinación de brazos y la sincronización entre brazos y piernas. Además, se aplicó un análisis jerárquico de clústeres para clasificar los distintos perfiles de relación entre el lado de la discapacidad, el lado preferido para respirar y la simetría de la coordinación motora.
Principales hallazgos: asimetría de brazos ligada al lado afectado y a la respiración
Los resultados revelan tres patrones bien diferenciados:
- Coordinación de brazos asimétrica en el ~83 % del tiempo, especialmente a velocidades altas. Esta asimetría siempre ocurrió hacia el lado del miembro afectado.
- La asimetría de brazos estuvo asociada al lado preferido para respirar en aproximadamente el 53 % de los casos, lo que sugiere que la respiración unilateral puede amplificar —aunque no siempre— la asimetría generada por la discapacidad.
- La sincronización entre brazos y piernas se mantuvo principalmente simétrica, con valores que oscilaron entre el 66,7 % y el 86,1 % del tiempo, independientemente de la velocidad.
En conjunto, estos datos indican que la discapacidad unilateral provoca adaptaciones claras en la coordinación intersegmentaria de los miembros superiores, mientras que el patrón de patada parece resistir mejor esa influencia asimétrica.
Qué significa para el entrenamiento: evaluar, personalizar y no corregir a ciegas
Esta es la sección más relevante para la práctica diaria. Los propios autores del estudio aconsejan valorar la influencia del lado de la discapacidad y del lado de respiración preferencial sobre la simetría de coordinación motora con tres objetivos concretos:
1. Entender cómo cada nadador se adapta funcionalmente a su discapacidad
La asimetría de brazos observada no es un simple “error técnico”: es una adaptación funcional al desequilibrio físico que presenta el nadador. Antes de intervenir sobre la técnica, conviene realizar una evaluación individualizada que permita distinguir entre una asimetría compensatoria y adaptativa —que puede ser óptima para ese atleta— y una asimetría que realmente penalice el rendimiento o aumente el riesgo de lesión.
Herramientas como el análisis de vídeo multicámara o las UMI, cuando estén disponibles, pueden ofrecer información objetiva sobre qué ocurre en cada hemiciclo de brazada. En contextos con menos recursos tecnológicos, el análisis visual sistemático desde diferentes ángulos (lateral, frontal, cenital) sigue siendo un punto de partida válido.
2. Asegurar que el miembro no afectado genera la mayor propulsión posible
Dado que la asimetría de coordinación se orienta siempre hacia el lado afectado, el brazo contralateral (no afectado) asume un papel propulsivo predominante. Esto tiene implicaciones directas para la planificación del entrenamiento:
- Conviene revisar periódicamente la calidad técnica del brazo no afectado: entrada de mano, agarre, tirón y empuje, y salida del agua.
- Los ejercicios de fuerza específica orientados al brazo dominante propulsivo (tirones en polea, paletas, ejercicios con elásticos) pueden ayudar a maximizar su eficacia sin sobrecargar el lado afectado.
- El trabajo de solo brazos (con tabla entre las piernas o pull buoy) puede ser útil para monitorizar y desarrollar esa asimetría de forma controlada, siempre con supervisión técnica.
3. Revisar si la respiración agrava la asimetría de coordinación
La asociación entre el lado de respiración preferencial y la asimetría de coordinación en el ~53 % de los casos indica que, para una parte importante de los nadadores analizados, el lado hacia el que se respira coincide con el lado que ya presenta mayor asimetría por la discapacidad. Esto puede crear un doble efecto perturbador sobre la coordinación.
Algunas consideraciones prácticas:
- Evaluar individualmente si la respiración unilateral hacia el lado afectado aumenta la asimetría de coordinación o interrumpe la propulsión del brazo no afectado. No todos los nadadores mostrarán este patrón.
- En los casos en que sí se detecte esa interferencia, explorar —con cautela y de forma progresiva— si alternar o ajustar el patrón de respiración mejora la simetría sin comprometer la capacidad ventilatoria ni el confort del nadador.
- Cualquier modificación del patrón respiratorio debe introducirse primero a velocidades bajas o moderadas, donde la asimetría de brazos fue menor según este estudio, antes de trabajarla a alta intensidad.
4. No descuidar la sincronización de piernas, pero tampoco darla por garantizada
Aunque la sincronización entre brazos y piernas resultó mayoritariamente simétrica (entre el 66,7 % y el 86,1 % del tiempo), estos porcentajes también indican que hasta un tercio del tiempo puede existir asimetría en la patada. Conviene no ignorar este aspecto e incluir observaciones periódicas de la patada, especialmente a velocidades máximas.
Limitaciones del estudio que conviene tener presentes
La muestra se compone únicamente de once nadadores paralímpicos de élite, lo que limita la generalización de los resultados a poblaciones con distintos niveles de rendimiento o con otros tipos de discapacidad. Al tratarse de un estudio observacional y no experimental, los datos describen asociaciones, no relaciones de causa-efecto: no es posible afirmar que reducir la asimetría mejore el rendimiento, sino únicamente que la discapacidad y la respiración unilateral se asocian con determinados patrones de coordinación. Asimismo, el estudio se centra exclusivamente en el estilo crol, por lo que los hallazgos no son transferibles directamente a otros estilos paralímpicos.
Conclusiones aplicables para entrenadores y preparadores físicos
- La asimetría en la coordinación de brazos es esperable y predominante (~83 % del tiempo) en nadadores paralímpicos con discapacidad unilateral, especialmente a alta velocidad; no debe tratarse automáticamente como un defecto técnico.
- Esa asimetría ocurre siempre hacia el lado del miembro afectado y, en aproximadamente la mitad de los casos, coincide con el lado preferido para respirar.
- Conviene realizar una evaluación individualizada del patrón de coordinación de cada nadador para distinguir adaptaciones funcionales beneficiosas de patrones que puedan penalizar el rendimiento.
- El trabajo técnico y de fuerza debe priorizar la eficacia propulsiva del brazo no afectado, que asume el rol dominante en la propulsión.
- La relación entre lado de respiración y asimetría de coordinación debe evaluarse caso a caso; en los nadadores en que se detecte interferencia, explorar ajustes respiratorios progresivos a bajas velocidades.
- La sincronización entre brazos y piernas se mantiene relativamente simétrica, aunque merece seguimiento periódico, sobre todo a intensidades máximas.
- Estos resultados aplican a élite paralímpica en crol; su extrapolación a otros niveles o estilos requiere precaución.


