La natación artística de élite exige fuerza, movilidad articular y control corporal extraordinarios, pero el perfil físico de sus atletas de alto nivel estaba poco documentado. Este estudio ofrece una primera caracterización descriptiva de nadadoras artísticas de la selección española, revelando diferencias entre categorías principalmente en variables específicas de fuerza, aunque los propios autores advierten que sus resultados son preliminares y requieren confirmación mediante estudios longitudinales.
Qué se estudió: selección nacional española de natación artística femenina
Se trata de un estudio transversal observacional que incluyó a 36 nadadoras artísticas de élite, todas ellas seleccionadas para la Selección Nacional Española de Natación Artística. La muestra se distribuyó en tres categorías de edad: 11 Juveniles, 12 Júnior y 13 Sénior. No se aplicó ninguna intervención: las mediciones se realizaron en un único momento temporal, lo que define el diseño transversal del estudio.
Las variables evaluadas fueron las siguientes:
- Características antropométricas
- Rango de movimiento (ROM) de hombro y cadera, medido mediante gonometría fotográfica
- Fuerza isométrica de miembros superiores e inferiores
- Fuerza de prensión manual (handgrip strength)
- Altura en el salto con contramovimiento (CMJ, del inglés countermovement jump)
Para comparar las categorías se utilizó el test de Kruskal-Wallis, con comparaciones post hoc de Dunn y corrección de Holm. Las diferencias entre miembros se analizaron con el test de Wilcoxon.
Qué encontraron: las Sénior muestran mayor fuerza, con diferencias moderadas en variables clave
En términos generales, las atletas Sénior mostraron mayor fuerza isométrica que las categorías más jóvenes. Las diferencias más destacadas entre categorías fueron:
- Fuerza de rotación interna de hombro normalizada al peso corporal: las Sénior presentaron valores de 1,56 N/kg frente a 0,95 N/kg en Juveniles (intervalos de confianza al 95% específicos de cada grupo: 1,43–1,69 y 0,80–1,11, respectivamente). El tamaño del efecto en el test omnibus fue η² = 0,40, considerado grande.
- Fuerza de abducción de cadera normalizada: las Sénior registraron 2,34 N/kg frente a 1,71 N/kg en Juveniles (IC 95%: 2,07–2,60 y 1,51–1,93, respectivamente), con un tamaño del efecto de η² = 0,32, también considerable.
- Se observaron diferencias en la altura del CMJ y en la fuerza de prensión manual derecha en valores absolutos. Sin embargo, al normalizar la fuerza de prensión al peso corporal, estas diferencias desaparecieron, lo que sugiere que el tamaño corporal explica en parte las diferencias absolutas.
- En cuanto a la movilidad articular, se detectaron diferencias entre categorías en algunas medidas de movilidad de cadera, pero no en la movilidad de hombro.
- Las diferencias entre miembros dominante y no dominante se limitaron a variables específicas, sin un patrón generalizado de asimetría.
Qué significa para el entrenamiento: fuerza específica como eje del desarrollo en natación artística
Esta es la sección que más directamente interpela a entrenadores y preparadores físicos. Los resultados, aunque preliminares y transversales, permiten extraer algunas orientaciones útiles para la planificación del trabajo físico en natación artística.
La fuerza de rotación interna de hombro y la abducción de cadera, variables prioritarias
Las dos variables con mayores diferencias entre Sénior y Juveniles —la rotación interna de hombro y la abducción de cadera— no son casualidades biomecánicas. En la natación artística, la estabilidad del hombro durante los apoyos en el agua y la capacidad de elevar y mantener las piernas en posiciones extremas dependen directamente de estas cadenas musculares. El hecho de que las nadadoras de mayor categoría superen a las más jóvenes en estas variables con tamaños del efecto grandes (η² ≥ 0,32) invita a considerarlas como indicadores de desarrollo físico relevantes en este deporte.
Para los entrenadores, esto se traduce en la conveniencia de incluir trabajo de fuerza isométrica orientado a la rotación interna del hombro y la abducción de cadera desde las categorías juveniles, con progresión controlada. Ejercicios como los trabajos con bandas elásticas en rotación interna, las planchas laterales con elevación de cadera o las prensas isométricas en posiciones específicas del deporte pueden ser un punto de partida, siempre adaptados al nivel de madurez y la carga de entrenamiento técnico de cada deportista.
Normalizar la fuerza al peso corporal: un criterio más equitativo para el seguimiento
El estudio muestra que la fuerza de prensión manual dejó de diferir entre categorías cuando se normalizó al peso corporal. Este detalle metodológico tiene implicación directa en cómo se monitoriza la fuerza en nadadoras de distintas edades y complexiones: comparar valores absolutos puede inducir a interpretaciones erróneas. Se recomienda usar la fuerza relativa al peso corporal como métrica habitual en los perfiles físicos de nadadoras artísticas en desarrollo, especialmente cuando se comparan atletas de diferentes categorías o se hace seguimiento longitudinal individual.
La movilidad de cadera, más variable entre categorías que la de hombro
Que las diferencias en movilidad articular aparezcan en cadera pero no en hombro puede sugerir que la movilidad de hombro se alcanza y se mantiene de forma más homogénea entre categorías (posiblemente por la selección y el entrenamiento específico desde edades tempranas), mientras que la movilidad de cadera sigue una trayectoria más diferenciada. Conviene, no obstante, no sobreinterpretar este hallazgo: el diseño transversal impide saber si se trata de una evolución ligada al desarrollo o al entrenamiento. Lo que sí es útil es medir el ROM de cadera de forma sistemática en nadadoras de todas las categorías, ya que parece ser una variable con mayor variabilidad y, por tanto, con mayor margen de influencia del entrenamiento.
Asimetrías entre miembros: sin alarma generalizada, pero con seguimiento individual
Las diferencias entre el miembro dominante y el no dominante se limitaron a variables específicas y no mostraron un patrón generalizado. Esto indica que, a nivel grupal, las nadadoras artísticas de élite no presentan asimetrías marcadas, lo cual es coherente con la naturaleza bilateral de muchas de las exigencias técnicas del deporte. Sin embargo, el seguimiento individual sigue siendo importante: las asimetrías de fuerza significativas en atletas concretas pueden ser un marcador de riesgo de lesión que merece atención, aunque este estudio no evalúa directamente esa relación.
El CMJ como indicador funcional complementario
Las diferencias en la altura del CMJ entre categorías refuerzan la idea de que la capacidad de producción de fuerza explosiva también varía con la categoría. Aunque el CMJ no es un gesto específico de la natación artística, es una herramienta de valoración funcional útil para estimar la potencia del tren inferior, relevante en las salidas del agua y en las elevaciones. Incluirlo en las baterías de control físico de las nadadoras puede aportar información complementaria a las medidas de fuerza isométrica.
Precauciones imprescindibles antes de aplicar estos datos
Los propios autores subrayan con claridad que las diferencias observadas entre categorías no deben interpretarse como evidencia de adaptaciones al desarrollo o cambios inducidos por el entrenamiento. El diseño transversal no permite establecer causalidad: que las Sénior sean más fuertes que las Juveniles puede deberse a efectos del entrenamiento, del desarrollo madurativo, de la selección natural de las atletas que permanecen en el deporte o de una combinación de todos estos factores. Además, los tamaños de grupo son pequeños (11-13 atletas por categoría), lo que limita la potencia estadística y la generalización.
Por tanto, estos valores de referencia son útiles como punto de partida descriptivo para comparar perfiles físicos en un contexto muy específico (selección nacional española), pero no deben usarse como estándares normativos ni como umbrales de rendimiento sin confirmación longitudinal.
Limitaciones del estudio
- Diseño transversal: impide establecer relaciones causales o de desarrollo longitudinal.
- Tamaños de grupo reducidos: entre 11 y 13 atletas por categoría, lo que limita la potencia estadística y la generalización de los hallazgos.
- Muestra muy específica: todas las atletas pertenecen a la selección nacional española, por lo que los resultados no son directamente extrapolables a nadadoras artísticas de otros niveles competitivos o contextos.
- Los autores señalan explícitamente que la aplicación de estos hallazgos al monitoreo de atletas, planificación del entrenamiento o interpretación de diferencias entre miembros requiere confirmación mediante estudios longitudinales.
Conclusiones aplicables para el entrenamiento
- La fuerza de rotación interna de hombro y la abducción de cadera (normalizadas al peso corporal) muestran las mayores diferencias entre categorías y pueden constituir variables prioritarias en los perfiles físicos de nadadoras artísticas.
- Conviene normalizar la fuerza al peso corporal al comparar atletas de distintas categorías o complexiones, ya que los valores absolutos pueden inducir a conclusiones erróneas.
- La movilidad de cadera varía más entre categorías que la de hombro y merece seguimiento sistemático en la evaluación periódica.
- Las asimetrías entre miembros no son un patrón generalizado en este grupo, aunque el seguimiento individual sigue siendo pertinente.
- El CMJ puede ser una herramienta complementaria válida para estimar la potencia del tren inferior en nadadoras artísticas.
- Estos resultados son preliminares y descriptivos: no deben usarse como estándares normativos sin confirmación longitudinal, y las diferencias entre categorías no implican causalidad ni dirección del cambio.


