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VigIA Natación

Hidratación y composición corporal en nadadores de 6 a 20 años durante el Ramadán

Durante el Ramadán, los nadadores de competición de entre 6 y 20 años muestran cambios desfavorables en la composición corporal —reducción de masa libre de grasa y aumento de masa grasa— junto con un incremento de la resistencia eléctrica corporal, todo ello con un índice de masa corporal (IMC) estable. Estos hallazgos sugieren que el ayuno puede generar estrés hídrico y celular transitorio que el IMC, por sí solo, no es capaz de detectar, lo que tiene implicaciones directas para el seguimiento y la planificación del entrenamiento durante este período.

Qué se estudió: nadadores jóvenes durante y después del Ramadán

Este estudio de cohorte prospectivo evaluó los cambios intraindividuales en hidratación y composición corporal de 52 nadadores de competición (39 varones y 13 mujeres) con edades comprendidas entre los 6 y los 20 años. Los participantes fueron valorados en tres momentos: aproximadamente 7 días antes del inicio del Ramadán (línea de base), durante la tercera semana del Ramadán y alrededor de 14 días después de su finalización.

El instrumento de medición fue la bioimpedancia eléctrica (BIA, por sus siglas en inglés bioelectrical impedance analysis) monofrecuencial sensible a la fase (50 kHz), que permite obtener el ángulo de fase (A50), la resistencia eléctrica (R50) y las variables derivadas: masa libre de grasa (MLG), masa grasa (MG) e índice de masa corporal (IMC). Los modelos estadísticos empleados fueron modelos lineales de efectos mixtos ajustados por edad y sexo, con control de la tasa de falsos descubrimientos, lo que aporta solidez al análisis de múltiples comparaciones.

Qué encontraron: resistencia eléctrica elevada y pérdida de masa libre de grasa

Los resultados mostraron cambios estadísticamente relevantes en varias variables respecto a la línea de base:

  • Resistencia eléctrica (R50): aumentó +50 Ω durante el Ramadán y se mantuvo elevada +42 Ω tras el Ramadán. Un aumento de R50 es indicativo de menor contenido de agua intracelular, lo que apunta a deshidratación o estrés celular.
  • Masa libre de grasa (MLG): disminuyó -1,86 kg durante el Ramadán y -1,41 kg después del Ramadán, lo que sugiere que los tejidos magros no se recuperaron completamente en las dos semanas posteriores al ayuno.
  • Masa grasa (MG): aumentó +1,29 kg durante el Ramadán y +1,68 kg después del Ramadán.
  • Ángulo de fase (A50): descendió modestamente -0,38° después del Ramadán. El ángulo de fase es un marcador de integridad celular y estado nutricional; su reducción, aunque pequeña, refuerza la interpretación de estrés celular transitorio.
  • IMC: no mostró cambios claros en ninguno de los dos períodos de seguimiento.

Los efectos fueron direccionalmente consistentes entre sexos y entre subgrupos según el tipo de ayuno (ayuno completo frente a otras modalidades), lo que añade robustez a los resultados. Los autores advierten, no obstante, que los cambios en composición corporal detectados mediante BIA no pueden confirmarse como cambios tisulares reales sin medidas funcionales o regionales adicionales.

Qué significa para el entrenamiento: monitoreo, hidratación y nutrición estratégica

La limitación del IMC como único indicador de seguimiento

Uno de los mensajes más relevantes para entrenadores y preparadores físicos es que el IMC no detectó los cambios que sí captó la BIA. Confiar exclusivamente en el peso o el IMC durante el Ramadán puede dar una falsa sensación de estabilidad cuando, en realidad, la composición corporal del nadador está experimentando alteraciones que pueden afectar el rendimiento y la recuperación. Incorporar la BIA como herramienta de monitoreo periódico durante este mes —con las tres ventanas temporales que utilizó el estudio (previa, durante y posterior)— permite tomar decisiones más informadas.

Hidratación nocturna: una palanca práctica y accesible

Dado que el ayuno del Ramadán implica restricción de líquidos durante las horas de luz, la hidratación estratégica en la franja nocturna cobra especial importancia. Los propios autores señalan la hidratación vespertina y nocturna dirigida como una de las medidas con mayor potencial para contrarrestar el aumento de R50 observado. En términos prácticos, conviene que los nadadores que ayunan establezcan rutinas de consumo de líquidos desde el iftar (ruptura del ayuno) hasta el suhoor (última comida antes del alba), priorizando bebidas con electrolitos si los entrenamientos son de alta intensidad o larga duración.

Distribución de proteínas en las ventanas de alimentación

La disminución de MLG observada en torno a 1,86 kg durante el Ramadán y su persistencia parcial (-1,41 kg) dos semanas después sugiere que el tejido magro no se recupera de forma espontánea con rapidez. Para mitigar esta pérdida, los autores recomiendan una distribución inteligente de la ingesta proteica en las horas disponibles para comer. En la práctica, conviene que los nadadores incluyan fuentes proteicas de alta calidad (carnes magras, lácteos, legumbres, huevos) tanto en el iftar como en el suhoor, distribuyendo la ingesta en lugar de concentrarla en una única comida copiosa. La cantidad óptima dependerá de la carga de entrenamiento y del peso corporal individual, pero el principio de distribución es aplicable a todos los nadadores que ayunan.

Entrenamiento de fuerza ligero como herramienta de preservación de masa magra

Los autores mencionan el entrenamiento de resistencia muscular ligero como otra estrategia potencialmente útil para preservar la MLG durante el Ramadán. Para los entrenadores, esto puede traducirse en no eliminar por completo el trabajo de fuerza fuera del agua durante este mes, sino adaptarlo: sesiones de menor volumen e intensidad moderada, preferiblemente programadas en las horas posteriores al iftar para que el nadador disponga de energía y pueda reparar el tejido muscular con la ingesta proteica posterior. Es importante no añadir carga de entrenamiento excesiva en un contexto en que la recuperación ya está comprometida.

Consideraciones por edad y maduración

La muestra incluyó nadadores desde los 6 hasta los 20 años, una franja etaria muy amplia. Los efectos fueron consistentes entre subgrupos, pero los entrenadores deben ser especialmente cautelosos con los nadadores más jóvenes y en período de crecimiento, en quienes las pérdidas de MLG pueden tener implicaciones adicionales sobre el desarrollo físico. No es recomendable extrapolar estas estrategias a poblaciones más jóvenes sin supervisión nutricional especializada.

Precauciones en la interpretación de los datos de BIA

La BIA es una herramienta útil, económica y no invasiva, pero sus resultados dependen del estado de hidratación en el momento de la medición. Durante el Ramadán, los nadadores pueden llegar a la prueba con diferentes niveles de deshidratación según el horario de la toma. Para maximizar la comparabilidad de las mediciones, conviene estandarizar las condiciones: hora del día, tiempo transcurrido desde la última comida y el último entrenamiento, y estado de la vejiga. Además, los propios autores advierten que los cambios observados en la composición corporal no pueden confirmarse como cambios tisulares reales sin medidas funcionales o regionales complementarias.

Limitaciones del estudio

Los autores reconocen varias limitaciones que conviene tener en cuenta antes de aplicar estos hallazgos. En primer lugar, la muestra —aunque prospectiva— incluyó predominantemente varones (39 de 52), lo que limita la extrapolación directa a nadadoras. En segundo lugar, la BIA monofrecuencial no permite distinguir entre deshidratación celular y cambios tisulares reales, por lo que los cambios en MLG y MG son estimaciones con inherente incertidumbre. En tercer lugar, no se controló la carga de entrenamiento ni la dieta con detalle durante el período de estudio, variables que podrían influir en los resultados de forma independiente al ayuno. Finalmente, el diseño prospectivo de cohorte permite identificar asociaciones, pero no establecer causalidad directa entre el ayuno del Ramadán y los cambios observados.

Conclusiones aplicables

  • El IMC no refleja los cambios en hidratación y composición corporal que ocurren durante el Ramadán en nadadores jóvenes: es insuficiente como único indicador de seguimiento en este período.
  • La BIA permite detectar aumentos de resistencia eléctrica y pérdidas de masa libre de grasa que el peso corporal oculta; su uso periódico (antes, durante y después del Ramadán) se considera útil.
  • La hidratación estratégica nocturna, entre el iftar y el suhoor, es una prioridad práctica para contrarrestar el estrés hídrico detectado.
  • Distribuir la ingesta proteica en las horas de alimentación disponibles —no concentrarla en una sola comida— puede ayudar a atenuar la pérdida de masa libre de grasa.
  • Incluir entrenamiento de fuerza de intensidad moderada —programado después del iftar— puede contribuir a preservar la masa magra sin sobrecargar la recuperación.
  • Los nadadores más jóvenes y en crecimiento requieren supervisión nutricional especializada; no conviene aplicar estrategias de forma genérica a toda la franja de edad estudiada.
  • Los cambios en composición corporal detectados mediante BIA no pueden confirmarse como cambios tisulares reales sin medidas funcionales o regionales adicionales; los resultados deben interpretarse con cautela.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Swimming Science.
Publicación Original