La posición de la fuente de gas respiratorio durante la natación en posición prona puede generar una carga hidrostática pulmonar negativa extrema que favorece la acumulación de agua en los pulmones, incluso en buzos jóvenes y sanos sin cardiopatía previa. Este hallazgo es relevante para cualquier entrenador o preparador físico que trabaje con nadadores o deportistas que utilicen equipos de buceo, ya que sugiere que la geometría del equipo —no solo el esfuerzo físico o la condición cardiovascular— puede ser un factor determinante en el edema pulmonar por inmersión (EPI).
Qué se estudió: buzos sanos y carga hidrostática pulmonar negativa
El estudio adoptó un diseño traslacional en dos fases complementarias. La primera fue un análisis retrospectivo de 21 casos de EPI asociados al uso de rebreathers (equipos de circuito cerrado que reciclan el gas respiratorio) registrados entre 2009 y 2015 en buzos profesionales sanos. La segunda fue un estudio prospectivo cruzado en 15 voluntarios sanos que realizaron dos sesiones de 30 minutos de natación en posición prona en agua fría con aletas (finning), en dos condiciones distintas:
- Circuito abierto: sistema con carga hidrostática estática pulmonar (SLL, por sus siglas en inglés de static lung load) cercana a cero (neutra).
- Rebreather dorsal: equipo de circuito cerrado montado en la espalda, que genera una SLL negativa extrema al situar la fuente de gas por encima del centroide pulmonar durante la natación prona.
La SLL describe la diferencia de presión hidrostática entre la fuente de gas y el centro geométrico de los pulmones: cuando la fuente queda más superficial (es decir, más cerca de la superficie del agua) que los pulmones en posición prona, el buzo debe generar un mayor esfuerzo inspiratorio para vencer esa presión negativa.
Para cuantificar el agua extravascular pulmonar (AEVP) se utilizó la ecografía pulmonar mediante el recuento de cometas pulmonares por ultrasonidos (ULC), un marcador validado de acumulación de líquido intersticial en el pulmón. El trabajo respiratorio inspiratorio (WOB, work of breathing) y la carga hidrostática media se midieron mediante un pneumo-baro-tacógrafo en distintas posiciones corporales dentro del agua.
Qué encontraron: 80 % frente a 27 % de aumento de agua pulmonar
Los resultados de ambas fases del estudio apuntan en la misma dirección:
Análisis retrospectivo de los 21 casos de EPI
- Todos los casos ocurrieron en buzos sin enfermedad cardiovascular conocida, con una mediana de edad de 32 años.
- En todos los casos la fuente de gas era un rebreather dorsal, generando una SLL negativa.
- El 34 % de los episodios se produjo sin esfuerzo físico, lo que refuerza que el factor mecánico puede actuar de forma independiente al ejercicio.
- La profundidad no fue un factor diferenciador: la mediana fue de 21 metros, con un rango de 7 a 80 metros.
Estudio prospectivo cruzado en 15 voluntarios
- La posición prona impuso una carga hidrostática media de aproximadamente −32 cmH₂O y un WOB inspiratorio de cerca de 3,3 J/L.
- En posición vertical, el WOB fue considerablemente menor: entre 1,3 y 1,5 J/L.
- Tras la inmersión con rebreather dorsal (SLL negativa), el 80 % de los participantes presentó ULC elevadas (más de 5 cometas, indicativo de aumento de AEVP), frente al 27 % con circuito abierto (SLL neutra); diferencia estadísticamente significativa (prueba de McNemar, p = 0,008).
- Este resultado se observó a pesar de que los participantes cubrieron mayor distancia con el circuito abierto, lo que descarta que el mayor esfuerzo con ese equipo explique la diferencia.
Los autores concluyen que una SLL negativa extrema, determinada por la posición de la fuente de gas, se asocia con un aumento marcado de la carga inspiratoria y de la AEVP, de forma independiente al esfuerzo realizado.
Qué significa para el entrenamiento: geometría del equipo, no solo condición física
Esta es la sección más relevante para la práctica diaria. Los hallazgos del estudio desafían la creencia de que el EPI afecta únicamente a personas con factores de riesgo cardiovascular o que realizan esfuerzos extremos. La implicación más directa es que la posición relativa de la fuente de gas respecto a los pulmones es un factor de riesgo mecánico que puede operar de forma independiente a la condición física del nadador o buzo.
Para entrenadores de natación con nadadores en apnea o buceo
Si trabajas con deportistas que entrenan o compiten con equipos de buceo (como nadadores con circuito cerrado, apneistas con botellas de entrenamiento o personal militar), conviene tener en cuenta que:
- La posición prona continuada en inmersión con un equipo dorsal puede generar cargas inspiratorias muy superiores a las de la posición vertical, sin que el nadador sea necesariamente consciente del esfuerzo adicional que impone a su sistema respiratorio.
- La aparición de síntomas respiratorios (tos, disnea, sensación de opresión torácica) durante o después de sesiones con este tipo de equipo no debe atribuirse exclusivamente al esfuerzo físico o al frío del agua, sino que puede tener un componente mecánico relacionado con el diseño del equipo.
- Conviene registrar y comunicar cualquier episodio sintomático, especialmente si ocurre en reposo o a baja intensidad, ya que el 34 % de los casos del estudio se produjo sin esfuerzo.
Para preparadores físicos en contextos de buceo profesional o militar
- En la evaluación de sistemas de soporte vital (equipos de circuito cerrado o semicerrado), se debería incorporar la SLL como parámetro fisiológico de seguridad, no solo la resistencia respiratoria o el consumo de gas.
- Los protocolos de valoración física de los usuarios de rebreathers deberían considerar que incluso individuos jóvenes, entrenados y sin cardiopatía pueden desarrollar EPI subclínico, como muestra el 80 % de prevalencia de ULC elevadas en la condición de SLL negativa.
- La monitorización ecográfica pulmonar antes y después de sesiones de entrenamiento prolongadas con rebreather dorsal puede ser una herramienta de seguimiento accesible para detectar acumulación subclínica de líquido pulmonar.
Para nadadores y buzos deportivos
- Aunque el estudio se realizó en contexto de buceo profesional, el mecanismo descrito —carga hidrostática pulmonar negativa en posición prona— es físicamente aplicable a cualquier equipo de respiración subacuática que sitúe la fuente de gas en posición dorsal alta respecto a los pulmones.
- Si utilizas rebreather, conocer la SLL de tu equipo en posición de natación es un dato de seguridad relevante que conviene consultar con el fabricante o con un especialista en medicina de buceo.
- No se deben interpretar estos resultados como una contraindicación general al uso de rebreathers, sino como una advertencia sobre la importancia del diseño ergonómico y la posición del equipo en la seguridad respiratoria.
Limitaciones del estudio que conviene tener presentes
- La muestra del estudio prospectivo es pequeña (15 voluntarios), lo que limita la generalización de los resultados cuantitativos.
- El diseño cruzado elimina algunas fuentes de sesgo, pero no permite establecer causalidad definitiva entre la SLL negativa y el desarrollo de EPI clínico; los ULC elevados son un marcador de AEVP, no necesariamente de EPI sintomático.
- El estudio se realizó en buzos y voluntarios sanos, por lo que no es posible extrapolar directamente los resultados a poblaciones con enfermedades cardiovasculares o pulmonares previas.
- La parte retrospectiva se basa en el análisis de casos clínicos, con las limitaciones inherentes a este tipo de diseño en cuanto a la homogeneidad de la información disponible.
- El ejercicio se realizó en agua fría, lo que puede haber contribuido a la respuesta vascular pulmonar; los autores no desglosan por separado el efecto de la temperatura.
Conclusiones aplicables para entrenadores y preparadores físicos
- La posición de la fuente de gas importa: en natación prona con rebreather dorsal, la SLL negativa puede multiplicar el trabajo respiratorio (hasta ~3,3 J/L frente a 1,3–1,5 J/L en vertical), independientemente de la intensidad del ejercicio.
- El EPI puede ocurrir sin esfuerzo y en personas sanas: el 34 % de los casos retrospectivos se produjo en reposo, descartando que el ejercicio intenso sea condición necesaria.
- La ecografía pulmonar es una herramienta accesible: puede detectar aumento de agua extravascular pulmonar tras sesiones con rebreather dorsal, siendo el umbral de más de 5 ULC un indicador de riesgo.
- El diseño del equipo es un factor de seguridad fisiológica: la evaluación de sistemas de soporte vital debería incluir la SLL como parámetro, no solo criterios de rendimiento o resistencia al flujo.
- Los síntomas respiratorios postinmersión no deben normalizarse: tos, disnea o presión torácica tras el uso de rebreather dorsal merecen valoración, incluso en nadadores o buzos jóvenes y en excelente forma física.


