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VigIA Natación

Edema pulmonar inducido por la natación en triatletas: revisión

El edema pulmonar inducido por la natación en triatletas: prevalencia inferior al 1,5 % y factores de riesgo bien definidos

El edema pulmonar inducido por la natación (EPNS, conocido en la literatura como swimming-induced pulmonary oedema o SIPO) afecta principalmente a mujeres de mediana edad que compiten en pruebas de larga distancia, y su prevalencia en triatletas se sitúa por debajo del 1,5 %. Identificar los factores de riesgo específicos de esta población es clave para que entrenadores y organizadores tomen medidas preventivas antes y durante la competición.

Qué se estudió: revisión narrativa de la literatura sobre EPNS en triatletas

Los autores realizaron una revisión narrativa de la literatura científica disponible sobre la aparición y las características del EPNS en triatletas. Consultaron dos grandes bases de datos —PubMed y Scopus— utilizando términos de texto libre relacionados con EPNS y triatlón, sin restricción de idioma, e incluyeron artículos publicados hasta enero de 2025. Tras eliminar duplicados y excluir estudios en animales, estudios in vitro y artículos no relacionados a partir del título y el resumen, se seleccionaron 48 publicaciones para el análisis.

Es importante señalar que la mayor parte de los trabajos incluidos consiste en informes de caso o series de casos sobre uno o un número reducido de triatletas, lo que refleja el nivel de evidencia disponible actualmente sobre este tema.

Qué encontraron: perfil del triatleta afectado y factores de riesgo identificados

La revisión revela que la prevalencia del EPNS en triatletas es inferior al 1,5 %. Los casos documentados se concentran principalmente en mujeres de mediana edad, con un rango de edad de 30 a 60 años, que participan en pruebas IRONMAN® 70.3 e IRONMAN® (distancia completa). No se han descrito casos en triatlones de distancia olímpica ni en pruebas de distancia superior al IRONMAN®.

Los factores de riesgo identificados en triatletas son los siguientes:

  • Sexo femenino
  • Edad superior a 50 años
  • Hipertensión arterial
  • Consumo de aceite de pescado
  • Nivel de entrenamiento elevado (individuos altamente entrenados)
  • Ejercicio de carácter competitivo
  • Uso de traje de neopreno (compresión sobre el tórax)
  • Distancias de carrera largas (IRONMAN® 70.3 o IRONMAN®)
  • Entorno de agua fría

Los síntomas y la evolución clínica observados en triatletas son comparables a los descritos en nadadores y otros deportistas acuáticos. Los autores concluyen que los resultados sobre prevalencia, síntomas y factores de riesgo del EPNS en triatletas son equiparables a los de otros deportistas acuáticos.

Qué significa para el entrenamiento y la preparación de triatletas

Aunque la prevalencia del EPNS es baja (menos del 1,5 %), las consecuencias pueden ser graves, y el perfil de riesgo que describe esta revisión permite actuar de forma preventiva y dirigida. A continuación se detallan las implicaciones prácticas más relevantes.

Identificar a los triatletas con mayor riesgo antes de la temporada competitiva

El entrenador o preparador físico debería conocer el perfil de sus deportistas con respecto a los factores de riesgo identificados. Las mujeres mayores de 50 años con hipertensión arterial conocida que compiten en IRONMAN® 70.3 o IRONMAN® representan el grupo de mayor riesgo según la evidencia disponible. Conviene que estos atletas cuenten con seguimiento médico previo a la competición, especialmente si presentan varios factores de riesgo simultáneamente.

El neopreno como factor modificable: consideraciones sobre su uso

El traje de neopreno genera compresión torácica que se ha identificado como un factor de riesgo para el EPNS. Esto no significa necesariamente que deba evitarse en todos los casos —ya que también proporciona flotabilidad, reducción de la resistencia hidrodinámica y termorregulación—, pero sí conviene reflexionar sobre su ajuste. Un neopreno excesivamente ajustado en la zona del pecho puede aumentar la presión intratorácica durante el esfuerzo máximo en agua. Los entrenadores deberían verificar que el ajuste del traje permite una respiración cómoda y sin restricción, y que el atleta lo ha probado en condiciones de esfuerzo antes del día de competición.

La temperatura del agua como variable a monitorizar

El entorno de agua fría se ha señalado como un factor de riesgo. En la planificación de la temporada, conviene que los triatletas con perfil de riesgo elevado prioricen la adaptación progresiva a aguas frías durante el entrenamiento, y que entrenadores y deportistas estén especialmente atentos a la aparición de síntomas en competiciones celebradas en condiciones de agua fría.

Intensidad y carácter competitivo del esfuerzo

La revisión señala el ejercicio de carácter competitivo —en contraposición al entrenamiento— como un factor de riesgo. Esto sugiere que la combinación de máxima intensidad, estado de activación emocional y condiciones ambientales adversas podría desempeñar un papel en la aparición del EPNS. Los triatletas con factores de riesgo deberían practicar la salida en agua y los primeros minutos del segmento de natación en competición de forma controlada, evitando arranques de máxima intensidad desde el inicio, y ser educados para reconocer los síntomas del EPNS (dificultad respiratoria progresiva, tos, expectoración rosada o espumosa) y actuar con rapidez.

El consumo de aceite de pescado: un dato poco habitual que merece atención

La inclusión del consumo de aceite de pescado como factor de riesgo es llamativa y, aunque el mecanismo no se detalla en este trabajo, conviene que los deportistas con perfil de riesgo elevado informen a su equipo médico si consumen este suplemento, para que sea valorado en el contexto individual. No se recomienda suprimir ningún suplemento sin indicación médica.

Distancia de la prueba: solo en IRONMAN® y IRONMAN® 70.3

Un hallazgo destacado de esta revisión es que no se han descrito casos de EPNS en triatlones de distancia olímpica ni en pruebas más largas que el IRONMAN®. Esto sugiere que la distancia y el tipo de esfuerzo específico de las pruebas de larga distancia —y no simplemente la duración total de la actividad— están asociados con la aparición del cuadro. Los entrenadores que trabajan con atletas que compiten exclusivamente en distancia olímpica o sprint pueden considerar este factor con menor preocupación, aunque la falta de casos reportados en esas distancias no implica que sea imposible.

Educación del equipo de soporte en carrera

Dado que la mayoría de los casos ocurren durante la competición, es recomendable que el equipo de soporte (entrenadores, asistentes en transición) conozca los síntomas del EPNS y los protocolos de actuación: retirada del agua, posición semiincorporada, llamada inmediata a los servicios médicos del evento. La resolución del cuadro suele ocurrir al cesar la actividad, pero en algunos casos puede requerir atención médica urgente.

Limitaciones de la revisión

La principal limitación es la naturaleza y calidad de la evidencia disponible: la mayoría de los estudios incluidos son informes de caso o series de casos sobre un número muy reducido de triatletas. Esto limita la posibilidad de establecer relaciones causales entre los factores de riesgo identificados y el EPNS, y de generalizar los resultados más allá de la población descrita. La prevalencia inferior al 1,5 % proviene de los datos reportados en la literatura, lo que puede estar sujeto a sesgos de notificación. Además, se trata de una revisión narrativa, un diseño que no sigue la metodología sistemática de una revisión sistemática o metaanálisis, lo que implica una mayor posibilidad de sesgo en la selección e interpretación de los estudios.

Conclusiones aplicables para entrenadores y triatletas

  • El EPNS afecta a menos del 1,5 % de los triatletas, pero su aparición en competición puede ser grave y requiere actuación rápida.
  • El perfil de mayor riesgo es el de mujeres de 30 a 60 años (especialmente mayores de 50) con hipertensión, altamente entrenadas, que compiten en IRONMAN® 70.3 o IRONMAN® con neopreno y en agua fría.
  • Hasta la fecha no se han descrito casos en triatlones de distancia olímpica ni en distancias superiores al IRONMAN®.
  • El ajuste del neopreno, la adaptación al agua fría y el control de la intensidad en los primeros compases del segmento de natación son factores que el entrenador puede trabajar de forma preventiva.
  • Los atletas con múltiples factores de riesgo deberían contar con valoración médica previa a las pruebas de larga distancia.
  • La evidencia actual se basa principalmente en casos individuales, por lo que las recomendaciones deben aplicarse con prudencia y sin exagerar su alcance.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Swimming Science.
Publicación Original