A partir de los 5-6 metros de distancia desde la pared, la velocidad inicial del impulso de salida deja de influir en el rendimiento de la natación ondulatoria subacuática (NOS), lo que tiene implicaciones directas en cómo se diseñan los estudios biomecánicos y en cómo los entrenadores pueden interpretar las fases subacuáticas de sus nadadores.
Qué se estudió: NOS a distintas velocidades de impulso inicial
El estudio analizó el efecto de diferentes velocidades iniciales de impulso sobre el rendimiento durante la natación ondulatoria subacuática, es decir, la fase de propulsión subacuática mediante movimientos ondulatorios del cuerpo que los nadadores ejecutan tras la salida y las viradas. Participaron 13 nadadoras a quienes se les pidió realizar un recorrido máximo de 15 metros de NOS partiendo desde cuatro velocidades de impulso distintas (push-off). El experimento fue registrado con tres cámaras subacuáticas y se realizó un análisis de movimiento bidimensional (2D) sobre las grabaciones obtenidas. Para identificar en qué posición la velocidad de NOS se estabilizaba, se empleó el mapeo paramétrico estadístico (SPM, por sus siglas en inglés), una herramienta estadística que permite detectar diferencias punto a punto a lo largo de una serie temporal o espacial sin necesidad de segmentar arbitrariamente los datos.
Qué encontraron: el impulso inicial pierde influencia a los 6 metros
Los resultados mostraron una diferencia significativa en la velocidad media de natación durante el primer ciclo de NOS en función de la velocidad inicial de impulso (p < 0,05). Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en los ciclos intermedios ni en los finales, lo que indica que la influencia de la velocidad de salida desaparece progresivamente.
El análisis SPM precisó que las diferencias en la velocidad de NOS se volvían despreciables a partir de aproximadamente 6 metros desde la pared, independientemente de cuál hubiera sido la velocidad de impulso inicial. Además, el estudio confirmó que las nadadoras eran capaces de alcanzar su velocidad máxima de NOS alrededor de los 5 metros desde la pared, incluso cuando el impulso de salida había sido deficiente o ineficaz.
Qué significa para el entrenamiento: planificación de la fase subacuática
Separar el análisis de la virada del análisis de la NOS propiamente dicha
Uno de los mensajes más claros de este estudio es que, al evaluar la calidad de la NOS de un nadador, conviene excluir el primer ciclo si el objetivo es aislar la capacidad ondulatoria subacuática de la influencia del impulso previo. Si se analizan ciclos tomados antes de los 5-6 metros, los datos estarán contaminados por la velocidad de llegada a la pared, y no reflejarán fielmente la habilidad técnica del nadador en NOS. Esto es especialmente relevante para entrenadores que utilizan sistemas de análisis de vídeo o herramientas de cronometrado parcial durante los entrenamientos.
Evaluar la NOS a partir del quinto metro
El hallazgo de que la velocidad máxima de NOS se estabiliza en torno a los 5 metros desde la pared proporciona una referencia práctica: si quieres valorar realmente cuánto rinde un nadador en su fase subacuática, los ciclos de NOS más representativos son aquellos que ocurren a partir de esa marca. Esto aplica tanto para tests específicos de NOS como para el análisis de las viradas en competición o en entrenamientos técnicos. Conviene marcar físicamente esa distancia en el carril de entrenamiento para facilitar la observación.
El impulso de pared sigue siendo importante, pero no determina la NOS posterior
El estudio no resta importancia al impulso de pared; de hecho, confirma que sí genera diferencias en el primer ciclo. Lo que muestra es que un impulso deficiente no condena irremediablemente la NOS posterior: el nadador puede alcanzar igualmente su velocidad máxima de NOS cerca de los 5 metros. Esto sugiere que un mal impulso y una buena NOS son habilidades relativamente independientes, y que un nadador con una NOS eficiente puede “recuperarse” propulsivamente incluso tras una virada imperfecta. Para la planificación del entrenamiento, esto indica que tiene sentido trabajar ambas habilidades de forma separada y no asumir que mejorar la virada mejorará automáticamente la NOS, ni viceversa.
Implicaciones para tests de NOS aislados
Si se realizan tests de NOS partiendo desde la pared con distintas condiciones (por ejemplo, desde parado, con impulso moderado o con impulso máximo), los resultados obtenidos en los primeros metros reflejarán más la variación del impulso que la capacidad real de NOS. Para comparar a nadadores entre sí o hacer un seguimiento longitudinal, se recomienda estandarizar la velocidad de impulso o, en su defecto, tomar los datos a partir del quinto o sexto metro, donde la variabilidad inicial ya no influye.
Aplicación práctica en la planificación de la virada
En pruebas cortas donde cada metro cuenta (por ejemplo, los 50 o 100 metros libres), la fase de NOS puede abarcar entre 5 y 15 metros tras la virada. Saber que los primeros 5-6 metros son los más sensibles a la calidad del impulso refuerza la importancia de trabajar la coordinación entre la llegada a la pared, el giro y el impulso como un bloque técnico integrado, diferenciado de la fase ondulatoria propiamente dicha. Pueden diseñarse ejercicios específicos para cada componente: llegadas a pared, impulsos desde distintas posiciones, y series de NOS puro desde el fondo o con impulso estandarizado.
A quién aplica y con qué precauciones
La muestra está compuesta exclusivamente por nadadoras de sexo femenino, por lo que los resultados no deben extrapolarse directamente a nadadores masculinos sin confirmación adicional. Tampoco se especifica el nivel competitivo exacto de las participantes más allá de ser nadadoras, lo que limita saber si estos hallazgos aplican igual a nadadoras de élite, junior o nivel recreativo. Además, el análisis fue bidimensional, lo que puede no capturar todos los movimientos del cuerpo en tres dimensiones durante la NOS real.
Limitaciones del estudio
El estudio presenta varias limitaciones que conviene tener en cuenta al interpretar sus resultados. En primer lugar, la muestra es pequeña (13 nadadoras) y exclusivamente femenina, lo que restringe la generalización. En segundo lugar, el análisis cinemático es bidimensional, con las limitaciones inherentes que esto supone para capturar la complejidad tridimensional del movimiento subacuático. Finalmente, el artículo no detalla el nivel competitivo de las participantes, lo que dificulta precisar a qué población de nadadoras aplican con más certeza las conclusiones.
Conclusiones aplicables al entrenamiento
- Las diferencias en velocidad de NOS debidas al impulso inicial se vuelven despreciables a partir de los 6 metros desde la pared.
- Las nadadoras pueden alcanzar su velocidad máxima de NOS en torno a los 5 metros, incluso con un impulso deficiente.
- Para analizar la calidad real de la NOS, conviene excluir el primer ciclo y centrarse en los ciclos intermedios y finales.
- El impulso de pared y la NOS son habilidades parcialmente independientes que pueden entrenarse por separado.
- Al diseñar tests de NOS, se recomienda estandarizar la velocidad de impulso o tomar los datos a partir del quinto metro para evitar sesgos.
- Estos resultados aplican a nadadoras; su extrapolación a nadadores masculinos o a otros niveles competitivos requiere cautela hasta disponer de más evidencia.


