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VigIA Natación

Repetibilidad de las pruebas en plataforma de fuerza en nadadores universitarios canadienses

Las pruebas de salto con contramovimiento (CMJ, del inglés countermovement jump) y el ballistic push-up medidos con plataforma de fuerza muestran una repetibilidad buena a excelente en nadadores universitarios competitivos, lo que los convierte en herramientas válidas para el monitoreo del rendimiento y el seguimiento de retorno a la competencia tras una lesión. En cambio, el test de hombro atlético (ASH, del inglés athletic shoulder test) presenta mayor variabilidad absoluta entre sesiones, y los autores señalan que requiere más evaluación antes de integrarse de forma rutinaria al control del atleta.

Qué se estudió: repetibilidad de una batería de pruebas en nadadores universitarios

El estudio adoptó un diseño de repetibilidad test-retest para determinar si tres protocolos de evaluación de fuerza en plataforma de fuerza son suficientemente consistentes como para detectar cambios reales en el rendimiento de nadadores competitivos. Participaron 32 nadadores universitarios (18 mujeres), quienes completaron la misma batería de pruebas en dos ocasiones separadas por 60 minutos de descanso, precedidas por un calentamiento estandarizado.

La batería incluyó cuatro evaluaciones:

  • Test ASH (isometría de flexión de hombro) a 180° y 135°, diseñado para cuantificar la fuerza del cinturón escapular.
  • Ballistic push-up (flexión de brazos balística) sobre plataforma de fuerza, que evalúa la potencia del tren superior.
  • CMJ bilateral, que mide la potencia del tren inferior con ambas piernas.
  • CMJ unilateral, que evalúa cada pierna de forma independiente para detectar asimetrías.

La repetibilidad se analizó con dos estadísticos complementarios: el coeficiente de correlación intraclase (ICC, del inglés intraclass correlation coefficient), que cuantifica la consistencia relativa entre mediciones, y el coeficiente de variación (CV), que refleja la variabilidad absoluta en porcentaje.

Resultados: CMJ y ballistic push-up superan la prueba de consistencia; el ASH, no del todo

Los hallazgos muestran un patrón claro según el tipo de prueba:

Prueba ICC CV Calificación
CMJ bilateral .80–.90 o superior < 5–10% Buena a excelente
CMJ unilateral .80–.90 o superior < 5–10% Buena a excelente
Ballistic push-up .80–.90 o superior < 5–10% Buena a excelente
ASH test (180° y 135°) .87–.90 > 10% Buena relativa / Alta variabilidad absoluta

El CMJ y el ballistic push-up alcanzaron valores de ICC de entre .80 y .89 (bueno) o superiores a .90 (excelente), con CV inferiores al 10% y al 5% respectivamente. Esto indica que las diferencias observadas entre mediciones reflejan cambios reales en el rendimiento, no ruido de medición.

El test ASH, aunque mostró una repetibilidad relativa buena a excelente (ICC = .87–.90), presentó un CV superior al 10%, lo que significa que la variación absoluta entre sesiones es demasiado amplia para detectar con confianza cambios pequeños pero significativos en la fuerza isométrica del hombro. Los autores concluyen que este nivel de variabilidad exige una evaluación adicional del protocolo antes de adoptarlo en programas de monitoreo sistemático.

Qué significa para el entrenamiento: aplicaciones concretas al monitoreo y la readaptación

El CMJ como herramienta de monitoreo en seco para nadadores

Que el CMJ bilateral y unilateral demuestre repetibilidad buena a excelente en nadadores es relevante porque consolida su uso en un deporte donde el entrenamiento fuera del agua a menudo se subestima. Entrenadores y preparadores físicos pueden incorporar el CMJ de forma periódica —por ejemplo, al inicio y al final de un mesociclo— para rastrear la evolución de la potencia del tren inferior, identificar fatiga acumulada o valorar el impacto de una carga de entrenamiento específica.

El CMJ unilateral añade información que el bilateral no ofrece: permite detectar asimetrías entre piernas que, de mantenerse en el tiempo, podrían asociarse con mayor riesgo de lesión o con desequilibrios neuromusculares. Conviene registrar no solo la altura del salto, sino también las variables de fuerza que ofrece la plataforma (índice de fuerza relativa, potencia pico, ratio de asimetría), siempre que el equipo disponible lo permita.

Una consideración práctica importante: el estudio evaluó la repetibilidad intrasesión (dos mediciones con 60 minutos de diferencia), lo que confirma la estabilidad de los datos dentro de una misma sesión de testeo. Aunque esto es una base sólida, conviene ser cauteloso al extrapolar la variabilidad esperada entre sesiones separadas por días o semanas, ya que factores como el nivel de fatiga, la hora del día o el volumen de entrenamiento previo pueden introducir variación adicional no contemplada en este diseño.

El ballistic push-up: potencia del tren superior con respaldo empírico

La repetibilidad demostrada por el ballistic push-up es especialmente relevante para la natación, un deporte en el que el tren superior genera la mayor parte de la propulsión. Esta prueba ofrece una ventana a la potencia explosiva de hombros, pecho y tríceps de forma estandarizada y cuantificable. Dado que el estudio incluyó tanto hombres como mujeres, los resultados son aplicables a ambos sexos en el contexto universitario competitivo.

Integrar el ballistic push-up en plataforma de fuerza dentro de una batería de evaluación permite comparar a un mismo nadador consigo mismo a lo largo de la temporada, establecer líneas de base individuales al inicio del año y tomar decisiones más informadas sobre la progresión de cargas en el trabajo de fuerza fuera del agua.

Aplicaciones en protocolos de retorno a la natación tras lesión

Uno de los contextos donde la repetibilidad cobra mayor importancia es el retorno progresivo al entrenamiento tras una lesión. Para que un criterio de retorno sea válido —por ejemplo, “el nadador debe alcanzar el 90% de su valor previo a la lesión en CMJ unilateral”— la prueba utilizada debe ser lo suficientemente consistente como para distinguir una recuperación real de la variación natural de la medición. Los resultados de este estudio respaldan el uso del CMJ y el ballistic push-up con ese fin en nadadores universitarios.

En este contexto, el test ASH presenta una limitación importante: su mayor variabilidad absoluta (CV > 10%) reduce su sensibilidad para detectar cambios pequeños en la fuerza del hombro. Dado que el hombro es la zona más lesionada en natación —responsable de más del 50% de las lesiones según el artículo—, contar con una prueba estandarizada y repetible para esta articulación sería de gran valor clínico y deportivo. Sin embargo, y según las conclusiones de los autores, el test ASH todavía no cumple ese estándar de forma robusta.

Precauciones antes de implementar estos protocolos

Antes de adoptar esta batería en un programa de entrenamiento, conviene tener en cuenta varias consideraciones:

  • Población específica: Los participantes eran nadadores universitarios competitivos. Los resultados no deben generalizarse directamente a nadadores de élite internacional, nadadores máster, adolescentes en formación o practicantes recreativos, cuyas características neuromusculares y niveles de entrenamiento pueden diferir.
  • Equipamiento necesario: Las pruebas requieren plataforma de fuerza, un recurso que no todos los clubes tienen disponible. Sin este dispositivo, los valores de potencia y fuerza que aportan estas pruebas no son replicables con la misma precisión.
  • Estandarización del protocolo: La repetibilidad observada se obtuvo bajo condiciones controladas (calentamiento estandarizado, 60 minutos de descanso entre sesiones). Replicar estas condiciones en el entorno real del club es fundamental para que los datos sean comparables.
  • El test ASH requiere más investigación: No se recomienda integrarlo como criterio de monitoreo o de retorno al deporte hasta que estudios futuros definan estrategias para reducir su variabilidad (por ejemplo, ajustando la posición, el número de intentos o el protocolo de familiarización).

Limitaciones del estudio

El estudio evaluó la repetibilidad intrasesión con dos mediciones separadas por 60 minutos, lo que representa un diseño conservador pero limitado. No se evaluó la repetibilidad intersesión en días distintos, lo que sería especialmente relevante para el monitoreo longitudinal a lo largo de una temporada. Además, la muestra se limita a 32 nadadores universitarios, un tamaño moderado que puede no reflejar la variabilidad de otros niveles o categorías de competición.

Conclusiones aplicables

  1. El CMJ bilateral y unilateral medido en plataforma de fuerza muestra repetibilidad buena a excelente en nadadores universitarios y puede usarse con confianza para monitorear la potencia del tren inferior a lo largo de la temporada.
  2. El ballistic push-up en plataforma de fuerza también demuestra repetibilidad buena a excelente y es adecuado para cuantificar la potencia explosiva del tren superior en este perfil de nadadores.
  3. El CMJ unilateral aporta información sobre asimetrías entre piernas que complementa la evaluación bilateral y puede ser útil en protocolos de retorno al entrenamiento tras lesión.
  4. El test ASH presenta variabilidad absoluta elevada (CV > 10%) a pesar de una buena repetibilidad relativa (ICC = .87–.90), por lo que los autores recomiendan no integrarlo aún en sistemas de monitoreo sin una evaluación adicional del protocolo.
  5. Para que los resultados sean comparables entre sesiones, es imprescindible estandarizar las condiciones de testeo: calentamiento, descanso previo y hora del día.
  6. Estos resultados aplican a nadadores universitarios competitivos; no deben extrapolarse sin cautela a otras poblaciones de nadadores.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Swimming Science.
Publicación Original